Ahorra mientras ayudas al planeta con hábitos más sostenibles

¿Estás buscando nuevas formas de ahorrar en tus facturas a la vez que proteges el planeta? Pues has llegado al lugar indicado, porque en este artículo encontrarás algunos consejos para tener hábitos sostenibles que reduzcan tu consumo. Desde aprovechar tus desperdicios hasta algunos trucos para mantener la temperatura de tu hogar, ¡no te los pierdas!

Ayuda al planeta con estos hábitos sostenibles

Si tienes los medios para permitírtelo, uno de los hábitos más sostenibles que puedes tener es obtener tu propia energía mediante paneles solares. El autoconsumo fotovoltaico te permite aprovechar la energía solar y, es más, si produces excedente, puedes venderlo.

Otra opción es usar tus desperdicios y convertirlos en compost. Con el compostaje, la materia orgánica (en este caso, de la basura) se transforma en abono natural y lo puedes hacer tú mismo. Con ello, además de reducir tu huella de carbono gracias a la disminución de los desperdicios, podrás usar el abono en tu propio jardín. Pero, eso sí, es necesario tener un jardín con espacio para poder hacerlo. Así que, si vives en un piso, no es la mejor opción.

Lo mismo ocurre con tener un huerto en casa. Cultivar tus propias frutas y verduras es una forma increíble de ahorrar, y además ayudas al medio ambiente. Pero, es necesario tener espacio para llevarlo a cabo y tiempo para cuidar del huerto. 

Por ello, a continuación, te contamos otros hábitos saludables que están al alcance de cualquiera con un poco de interés.

Hábitos sostenibles que casi todos podemos tener

El agua: cuidado con el calentador y la ducha

El agua es uno de los recursos naturales que más se desperdicia. Y, por ello, es imperativo que cuides el uso que haces de ella. Así pues, uno de los hábitos sostenibles más importantes es ¡cuidar el grifo! Esto quiere decir que no debes dejar el agua corriendo mientras lavas los platos o te cepillas los dientes.

Igualmente, es fundamental reducir la duración de las duchas. Para que te hagas una idea, cada minuto con el grifo abierto, ¡gastas veinte litros de agua! Además, hay varios accesorios para los grifos o la alcachofa de la ducha que aumentan la presión y reducen el consumo. Suelen ser económicos, así que no dudes en hacerte con uno de ellos.

Por otro lado, con respecto al termo o calentador de agua, escoge un calentador de flujo (de los que calientan el agua al momento) para no realizar un consumo superior al que necesitas. Piensa que los de acumulación se llenan y calientan el agua la vayas a usar o no. Pero el de flujo solo lo hará cuando sea necesario. Igualmente, no te pases con la temperatura. Con unos 37 o 38 grados es más que suficiente.

Opta por electrodomésticos más eficientes

Los electrodomésticos eficientes están diseñados específicamente para reducir el consumo y para cuidar del medio ambiente. ¡Así que son la opción perfecta! Al comprar un nuevo aparato para tu hogar, fíjate en su etiqueta energética. Cuando más verde y cerca de la «A» esté, más te ayudará a ahorrar.

Además, hay otros hábitos sostenibles que puedes adoptar, como apagar los electrodomésticos que no estés usando para evitar el temido stand-by. Así, podrás ahorrarte unos cuantos euros al año en la factura de la luz al mismo tiempo que contribuyes a la reducción de las emisiones que generan las compañías eléctricas.

Presta atención a la temperatura del hogar

Por último, dos de los electrodomésticos que más consumen (y contaminan) son la calefacción y el aire acondicionado. Así que, si puedes usarlos lo mínimo posible, mejor. Pero entonces, ¿cómo mantener la temperatura del hogar sin morirse de frío o sofocarse con el calor?

Pues, para empezar, si quieres mantener la casa caliente, un gran truco es alejar los muebles de los radiadores para dejar que el calor fluya (y consumir menos). Además, debes tener cuidado de cerrar puertas y ventanas para que las estancias se calienten más rápido y pierdan menos calor. Igualmente, la decoración puede ayudar: las alfombras y cortinas gruesas colaboran a que el calor permanezca. ¡Y siempre puedes taparte con una buena manta!

Por otro lado, el calor del verano es completamente distinto. Aquí sí es importante abrir puertas y ventanas para ventilar, ¡pero solo en las primeras y últimas horas del día! En cuanto llega el calor, hay que cerrarlo todo de nuevo (incluidas cortinas y persianas). De igual manera, las bombillas y otros aparatos que estén encendidos contribuyen a que haga más calor. Así pues, evita encender lo que no sea absolutamente necesario.

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